Simplemente, vuelo del alma…

Archivo para enero, 2009

NOS VEMOS *** LEJANÍAS SIN DISTANCIAS

NOS...

Nos vemos viejos, y son los años que marcaron el reflejo, solo eso.

Tu rostro apagado, tus pasos gastados, tu voz sin un canto…recuerda los días…

Mi rostro dibujando alegrías, mis pasos anhelantes de llegar un día, tus manos, las mías, parecen palomas heridas, y no somos viejos, es el invierno sutil, que pretende vestirnos de grises, quebrar ilusiones, desteñir los colores, aquietar la vida.

Intentar un impulso, avanzar despacio, es más fácil llegar a la orilla de las esperanzas, mirarnos en el espejo del tiempo, y no vernos viejos, son hilos de plata… surcos marcados de ensueños, respira muy hondo… exhala, sonríe… presiente la dicha.

 

Mari Carmen

 

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DESVELO*** LEJANÍAS SIN DISTANCIAS

La noche esconde su maravilloso misterio:LA NOCHE Y MIS SUEÑOS. quisiera compartir este texto…

LA NOCHE  Y YO

Soy como tú, oh, Noche: oscuro y desnudo. Sigo por el camino en llamas qué está sobre mis sueños, y cada vez que mi pie toca la tierra, brota allí un roble gigantesco.

     _ No, tú no eres como yo, oh, Loco, porque aún miras hacia atras para medir  la huella que dejaste en la arena.

    _Soy como tú, oh, Noche, silencioso y profundo. Y en el corazón de mi soledad hay una diosa que está dando a luz un hijo, y en él se tocan el Cielo y el Infierno.

    _No, tú no eres como yo, oh, Loco, porque aún te estremeces ante ante el dolor, y la canción del abismo se espanta.

   _Soy como tú, oh, Noche: salvaje y terrible, porque mis oidos están llenos de los gritos  de naciones conquistadass y de suspiros de tierras olvidadas.

   _No, tú no eres como yo, oh, Loco, porque aún tomas a tu pequeño yo por compañero y no logras ser amigo de tu Yo gigantesco.

   _Soy como tú, oh, Noche: cruel y terrible; porque mi pecho está iluminado por navíos en llamas, y mis labios están humedos con la sangre de guerreros asesinados.

  _No, tú no eres como yo, oh, Loco, porque aún tienes deseo de tu alma gemela, y no te has convertido en la única ley para ti mismo.

  _Soy como tú, oh Noche: jovial y alegre; porque aquel que duerme bajo mi sombra está borracho con vino virgen, y aquella que me sigue peca alegremente.

  _No, tú no eres como yo, oh, Loco, porque tu alma está envuelta en el velo de los siete dobleces, y no llevas tu corazón sujeto en tu mano.

  _Soy como tú, oh, Noche: paciente y apasionado; porque en mi pecho están sepultados mil amantes muertos en mortajas de besos marchitos.

  _¡Eres, oh, Loco, de verdad como yo? ¿Eres como yo? ¿Puedes cabalgar en la tempestad como si fuera un corcel y empuñar como espada el relámpago?

   _Como tú, oh, Noche, como tú, soy alto y poderoso. Y mi trono está edificado sobre montones de dioses caídos, y ante mí también pasan los días para besar el borde de mi vestido, pero jamás para mirarme a la cara.

   _¿Eres como yo, hijo de mi más oscuro corazón? ¿Y piensas mis pensamientos indómitos y hablas mi cósmico lenguaje?

   _Sí, somos gemelos, oh, Noche, porque tú revelas el espacio y yo revelo mi alma.

EL LOCO

Gibran Khail Gibran

Maricarmen

16-01-2009


YA NO…***LEJANÍAS SIN DISTANCIA

YA NO…YA NO

 

 

 

 

 

 

 

 


Deslucido de matices,
avasalla mis sentidos
no contiene calidez
es de paisaje sombrío,
árido, despojado…
y, ya no parece amor,
es un reflejo tardío
sin cadencia sin calor.
Se parece a un simulacro
en alertas de emoción,
se ha rendido impasible
entre pétalos de flor,
le alimento de recuerdos
inapetente al intento,
a olvidado su sabor
y ya no parece amor,
lleva marcas en el alma,
no es posible ya borrar.
Pobre amor, no has sabido
las tormentas esquivar,
de gallardo timonel
convertido en grumete,
hoy conservas la nostalgia
de un pasado de primores,
en colores un derroche
opacados por las nubes.
Conservamos en las sienes,
la experiencia en hilos grises.
Tu eres muro, yo soy hiedra,
desandemos… aferrados al ayer.

Maricarmen


EL HOMBRE QUE AMÉ… UN DÍA *** LEJANÍAS SIN DISTANCIA

 

NO ME PREGUNTES...

NO ME PREGUNTES…

El hombre que amé tenía, manos en pura armonía
perlas que iluminaban en azul de melancolía
Su voz era un cántaro de cálidas aguas
notas de melodías en requiebros, de horas mansas.
El hombre que amé, un gigante de alas blancas
las habría a la vida y las estrellas danzaban
en el cielo dibujaban un cortejo de alegría
brazos serenos y calidos, tenía el amor, un día.
El hombre que amé un día, como alondras en vuelo
me rozaba en devaneo y a sus brazos me entregaba,
un amable caballero que a su antojo me llevaba
por un estable sendero, siempre mirando al cielo.
El hombre que amé un día, se fue perdido en la nada
plegando fueron sus alas, en un albor sin mañana
no eran ternuras sus manos, ni su voz, ni su mirada
desdibujó el firmamento, de azules y esperanzas.
No me preguntes si aún amo… al hombre que amé un día…
Maricarmen
15-8-2007