
Es un salto a la esperanza,
es esquivar el abismo
que le lleva hacia la nada,
es un grito desmedido
que le llena de nostalgia
por los tiempos ya vividos,
por las ilusiones vanas,
por los castillos de arena
que un mal viento le llevaba;
hacia un norte sin futuro
y un futuro, que no alcanza.
Y contemplaba los días
con sus horas, que disparan
las aristas de los sueños
que lastiman a su alma.
Y en amanecer glorioso,
cuando el sol ya despuntaba,
dio un salto en el vacío
hacia un tiempo de bonanza.
Y en sus ojos de ternura
de su esencia que le clama,
volvío el hombre – niño -
a renacer… en mística alborada.
Marí Carmen Menéndez García
~ por María del Carmen Menéndez García en 3 Mayo 2008.
Escrito en ESPERANZA, FE, Vida
Etiquetas: Amparo
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